martes, 13 de enero de 2015

La chica que no encontró respuestas.

Tomó la bicicleta y salió con el agua rodándole por la cara. No miró cuando los camiones pasaban, pero se preguntó de vez en cuando si así todo terminaría bien. Los huesos rotos sanarían, pero un corazón destrozado requería otro tipo de sutura. Allí estaban grabadas las sonrisas , las facciones despreocupadas mientras él había estado dibujando en las montañas, alejado del ruido, intentando encontrar la forma de bajar el ph de su sangre a uno menos ácido. Pero supongo que nadie le pidió que lo hiciera. Tomó velocidad en las curvas, y más y más rápido.
"¿Es la misma importancia un hueso que un corazón quebrado? Porque podría asegurarles que el dolor es el mismo. Pero es más fácil anestesiar uno que el otro"
Frente al umbral no supo que hacer. Ni qué decir. ¿Lo arruinaría todo de nuevo?
Pero cayó en la cuenta de que ella era quien estaba ahí. No el. Ella seguía sola. Viajando sola, pensando sola. ¿Había sido de verdad su compañero?.
Ella estaba dispuesta a creer que sí.
Pero le estaba doliendo tanto.
Llamó pero nunca nadie salió.
Cómo también jamás fue por ella.
Cómo también ella quedó esperando lo extraordinario. Que un día llegase sin más y la abrazara.
Cómo también que le hablara.

De repente una hola gélida le recorrió el cuerpo y le despeinó el negro cabello.
Se sintió fría y desolada, así que encendió un cigarrillo para calmarse. Caía la noche en Lugano y esta chica sin nombre se resignó a que alguien saliera.

Se quedó mirando las tres lunas y un Júpiter demasiado claro para nuestro gusto. Se hipnotizó y por uno o dos segundos se olvidó de su grieta en el pecho.
"Me has roto el corazón"
Se lo escucha reír irónicamente.
-¿Mejor roto que robado y no devuelto?
La joven habla para sí. Saca de su abrigo una piedra brillante de color violáceo y comienza a hacerla girar de su mano, saltándole chispas. La deja caer al suelo, en cuanto lo toca, de ella salen múltiples sombras púrpuras que la rodean y comienzan a transformarse en animales. Las lunas iluminan la escena mientras la chica contempla las formas divertida.
Se toca el pecho disimuladamente. Aún le duele algo.
Le duele todo.
"Por qué"
Toma la gema y la apoya sobre lo que alguna vez dibujó. La mancha púrpura se extiende tapándolo todo. Repite el proceso aquí y allá y se vuelve a sentar abatida. Júpiter esta claro, pero más nítidas son las imágenes en su mente. Se siente quebrada. Allí, tan cerca y que ni siquiera pueda hacer algo. Siempre que lo ha intentado, se lo han tomado mal. Cada acción. Cada gesto. Cada intento.
"Al menos lo intentas!" - escriben en púrpura las sombras.
- Al menos lo intento..- repite en voz baja.

Mira de soslayo la puerta. Piensa que no volverá a verlo en mucho tiempo y guarda en su disco mental todos los pequeños detalles que pueda. Ojalá fuera tan fácil borrar la información como podemos archivarla.
Y se alejó a velocidad suicida.
La chica sin nombre había llamado a la puerta una vez más antes de irse. Pero nadie salió.

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