viernes, 3 de abril de 2015

Nadie puede ayudar, nadie me puede sanar.

Y, en medio de la madrugada, una voz comenzó a sonar en mi cabeza. Decía lo mismo de siempre, pedía lo mismo de siempre, molestaba con lo mismo de siempre. Nunca le había permitido que me ganara, antes tenía razones para ignorarla; pero ahora ya no tenía nada, me sentía sola. Vociferaba a todo pulmón lo que deseaba, y atenta yo escuchaba, intentando callarla cómo las veces anteriores. Esta vez no pude, esta vez ella ganó. Sentía al deseo de adueñarse de mi cuerpo, la voz pedía ayuda, gritaba que la dejara salir. Me levanté, con la planta de mis pies toqué el frío suelo, y enseguida se conectó con mi alma; frialdad con frialdad amoldaba bien. Todos en casa dormían, aunque... en realidad, no importaba que no lo hicieran, pasaría desapercibida. Caminé hacia el baño, sin dirigirle la mirada a nada, sólo a la puerta de éste. Giré el picaporte y no lo pensé dos veces, me encerré... En silencio, sin preocuparme por lo que seguiría. Abrí con calma mi caja, aquella caja que había olvidado durante tanto tiempo, esa caja que la había guardado en el baúl de mis peores recuerdos, la caja que contenía a mis navajas, a todas. Me miré por última vez en el espejo, ¿cómo lo estaba haciendo? Ni siquiera yo era consciente de lo que sucedía en mi cabeza, automáticamente obedecía a las órdenes de mis deseos, de la voz, de mis sentimientos. La voz, ella era consanguínea a todo lo que había pasado, al huracán que arruinó mi vida. Miré mis muñecas, tan sanas, tan limpias... tan atrayentes hacia las navajas. Eran cómo dos imanes, el filo suplicaba acercarse a mis muñecas, y ellas pedían lo mismo. Ya había pasado mucho tiempo desde la última vez y me dolió volver... Las lágrimas ya rodaban por mis mejillas, descendían como las gotas de la lluvia en un parabrisas, echando carreras a ver quién llegaba primero al suelo; suelo que pronto se convertiría en un color rojo. Sujeté fuertemente a la más filosa, no me inmuté, no lo pensé. Rasgué a mis dos brazos de manera vertical, lo más profundo posible. La sangre se adueñó del sitio como si fuese su casa, sentía cómo la liberación era cada vez más mi amiga. No me arrepentía, siempre pedí ayuda a gritos y sola vivía en mi mundo atroz, sola tuve que conocer a mis peores y más malignos deseos, sola caminé descalza por un camino de fragmentos de un vidrio roto... sola tuve que ayudarme, lástima que no pude salvarme.

lunes, 9 de marzo de 2015

En un rincon de mi mente.

Encerrados en mi cabeza. Todos suplican. No puedo hacer nada. La cabeza me estalla. Mis venas palpitan, palpitan fuertemente y arden. Me quedo acostada, sin poder hacer algo para evitarlo, sin poder gritar para pedir ayuda. Yo lo único que puedo hacer es sonreír. Sonrío mientras mis ojos se convierten en un mar, un mar amargoSuelto un grito y rompo a llorar. Lloro sin borrar mi sonrisa, lloro por dentro. Para que todos crean que estoy bien.

martes, 17 de febrero de 2015

Ángel.

Y allí estaba yo, parada, viendo al cristal... ese cristal que nos separaba. quería abrazarlo, besarlo, decirle una última palabra, pero se había ido... Sabía que no iba a volver , pero también sabía que estaría siempre en mi corazón, mi ángel, repetía una y otra vez en mi cabeza... En ese momento, cierro los ojos, se me vienen a la mente recuerdos que, solo yo había vivido con el. Las lagrimas caen, no paraba de llorar. El dolor que sentía no se comparaba a ningún otro. Pero ¿saben algo? nos volveremos a encontrar... Tal vez en veinte, treinta años, puede ser que mañana, nunca sabremos cuando sera ese día... Si le tuviera frente a mí, le diría que me ha hecho mucha falta, que he necesitado un consejo de un hombre tan sabio como el. Si tan sólo pudiese tenerle frente a mí, lo abrazaría, le diría que no me soltara nunca, le suplicaría que me lleve a donde sea que el esté, le pediría un consejo para la situación por la que estoy pasando. Le diría cuando le quiero, cuánto le echo de menos, lloraría en su hombro por última vez, le pediría perdón por todo lo que fallé, le imploraría que no me dejase sola. Si tan solo la muerte devolviera a las personas... aprovecharía cada oportunidad con el. Solo quiero que sepas, te amare por siempre.

miércoles, 11 de febrero de 2015

No lo sabremos completamente.

Posiblemente eres oscuridad, posiblemente eres luz. Quizá seas el mal, quizá seas el bien. Tal vez hieras o tal vez sanes. Probablemente estés muerta. Probablemente estés viva. Sólo date cuenta, sólo de una cosa. Quieres que alguien más esté y que alguien más te conozca. Que te quiera así tal cual eres. Deseas ser querida. Con tus defectos, con tu mal y con tu bien. Que alguien te conozca a fondo.
Pero... ¿Cómo pretendes hacerlo? Ni siquiera tú te conoces. No sabes si eres humano o un monstruo.
¿Esperas que alguien más ame lo que tú no conoces?

lunes, 9 de febrero de 2015

En un segundo.

Se hallaba ahí; de nuevo.
Escuchando el tic-tac del reloj.
Con la mirada perdida en el techo.
Con sus extremidades extendidas.
Pensando en todo.
¿Cuándo pasó eso?
Sólo pasó.
Todo comenzó a doler.
Todo comenzó a hacerla llorar.
Todo se volvió menos nítido.
Todo se volvió más oscuro.
Todo lo absorbía.
Cada vez tropezaba más.
Cada vez era más callada.
El dolor en su pecho era patente.
Las ojeras hablaban.
De todo lo que en las noches pasaba.
¿Desde cuándo gritaba así?
¿Tan inaudible y a la vez tan agudo?
Sólo pasó.
Los días eran una tortura y las noches un infierno.
Cuando miró hacia atrás.
Sólo vio cúmulos de problemas.
Desde ahí jamás volvió a ser igual.
Y no digas que no se puede estar muerto en vida.
Porque sí que se puede.
Sólo mírala...
Sólo mírame...
¿Aún lo dudas?

miércoles, 4 de febrero de 2015

Él.

Todo gira en torno a ti, me gusta tu risa, sonrisa, ojos y todo lo que tenga que ver contigo. Eres lindo, no puedo describirte del todo, tus risos son muy bonitos, la forma en la que me miras, y cómo al acabar una frase sonríes, me tienes hipnotizada, pero me gusta, tú me gustas, ¿Qué más puedo hacer? nada, ya sucedió y ahora tengo que afrontarlo. Dejaré que tú mismo te des cuenta, a ver si no eres ciego, porque, no sólo se le llama "ciego" al que no puede ver el mundo real, si no al que no puede ver mas haya del corazón, de la mirada... Todo el mundo debería de fijarse en eso, que no siempre es ver un buen físico, deberían de fijarse en personas cómo tú, que haga ver la vida a las personas de otra perspectiva, puedes gustarle a cualquiera, sólo recuerda eso. Sabras que no me equivoco y cuándo menos lo pienses tendrás a una persona increíble a tu lado.




lunes, 19 de enero de 2015

¿Cuál es la explicación?

De repente, me detengo. Al fin tomo el valor y me doy media vuelta. Intentando descubrir que me ha provocado tanto dolor. Intentando saber quién o qué fue lo que me convirtió en esto. Al mirar hacia atrás, me da tristeza observar ese camino, un camino lleno de tristezaun camino lleno de sangre, hay tanta sangre por todas y casa una de las veces que he caído. Hay sangre... y sigue intacta. Y es que, ¿nunca logré progresar? ¿A caso sólo he caminado sin lograr avanzar? O peor aún ¿ni siquiera estoy caminando? Realmente, ¿sigo viva?