lunes, 21 de marzo de 2016

Sin un adiós.

Llegaste en primavera, te descubrí cortando flores de mi jardín y reí, te sobresaltaste y tus mejillas se volvieron rojas, te acercaste y te disculpaste, te invité a pasar y hablamos hasta que el sol se ocultó, saliste no sin antes prometer volver.
Pasaron las semanas y cada vez nos volvimos más unidos y nuevos sentimientos florecían, cuando estabas tú, me sentía completa y la felicidad brotaba de mi alma,
Lamentable, la primavera pasó y se aproximó el verano, tú dejaste de visitarme, de pronto no supé mas de ti, te buscaba por la mañana y te lloraba por la noche. Mi felicidad se esfumó junto a ti y al parecer, tú no estás consciente de eso. El verano pasó, y con el mi esperanza de volverte a ver. El otoño había llegado y el frío se hizo notar haciendo mis días más desolados, sabía que no volverías, pero aún así mi corazón estaba herido y en ocaciones miraba por la ventana, esperando verte ahí.
Llegó el invierno, mis ganas de vivir se habían acabado, tú eras mi felicidad, pero tú ya no te encontrabas a mi lado, aún me pregunto por qué te fuiste, merecía una explicación, una nota o al menos una despedida.
Me suicide en primavera, después de leer esta nota que tal vez nunca vuelvas a leer, bien dicen que en donde encuentras felicidad la pierdes, pues bien, aquí estoy, a punto de dejar todo y no volver, como tú lo hiciste, pero al menos, yo sí tuve el valor de decirte adiós.

jueves, 3 de marzo de 2016

Siempre nos unirá la misma Luna


El final del día siempre llega. Y cuando creemos que ya ha acabado, empieza el siguiente. Y así nos pasamos la vida; subidos en una noria que no se cansa de girar. Ahora en cambio, parece que algo se ha parado. En mi casa todos duermen, disfruto de un silencio profundo e incluso un poco siniestro, pero todo se me pasa cuando miro al cielo, me fijo en la estrella más grande y respiro hondo. Un día más ha pasado, un no parar de horas que nos invaden dando forma a un miércoles cualquiera. Esa estrella te viene a decir; no pasa nada, todo estará bien. Pero miro al cielo y pienso que compartimos la misma Luna. Y no dejo de preguntarme si tú también alzarás la cabeza y me recordarás como lo hago yo. El día termina pero falta algo, quizás seas solo tú. Ya nadie me pregunta qué me pasa, será porque lo saben perfectamente. No sabes lo que daría para que fuera el final del día, te acercaras lentamente y me abrazaras la espalda. Pero la realidad es que la noche cae y tú no estás. No lo has estado, ni lo estarás. Pero también sé que estaré bien, o por lo menos es lo que quiero creer. Eso es algo que debí haber hecho tiempo atrás, antes de permitir que lo que pasó me destruyera.

miércoles, 13 de enero de 2016

Desde la tierra.

Ha pasado tiempo desde la última vez que te escribí, bastante diría yo. Por un momento empezaba a ser feliz y fui una ingenua, lo acepto. Pero, no puedo evitarlo; es algo que aparece y supongo que, siempre estará ahí el dolor que siento al saber que ya no estás conmigo. Los días, meses y años ya no son los mismos sin ti, cada vez te extraño más. Faltan tan solo unos días para que se cumplan cinco años desde tu partida, quisiera que volvieras pero que eso no es posible. Tan sólo me queda vivir e intentar superarlo, te extrañaré por siempre papá.

martes, 20 de octubre de 2015

El tiempo pasa pero no parezco notarlo.

02:27 Siento la brisa de la lluvia rozar mi piel.
02:54 Mis párpados se sienten pesados.
03:18 El viento sopla salvaje mente.
03:52 Mi ultimo cigarrillo perece en mis manos.
04:30 La lluvia comienza a cesar.
05:13 El silbido del viento endulza mis oídos.
05:36 La oscuridad comienza a alejarse.
05:59 El amanecer droga mis sentidos.
06:28 Es tarde.
07:30 Un día de clases perdido.
08:50 Mi cuerpo comienza a flotar.
10:37 Mi cuerpo pide alimento.
11:11 Lo que estaba esperando.
15:51 Ya no resisto.
17:32 Ahogo un suspiro.
19:19 No quiero ver esto.
21:37 Comienzo a sentirlo.
22:43 Pronto acabará.
00:00 Los recuerdos aparecen.
01:57 Lágrimas recorren mis mejillas.
02:27 El ciclo se repite.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Lagrimas de Sirenas

No sé si conozcan las famosas «Lágrimas de Sirenas», mejor conocidas como «Sea Glass», se trata de unos cristales muy apreciados en la joyería y muy difíciles de encontrar. ¿Cómo se forman? Por vidrios que de una u otra forma llegan al mar son pulidos gracias a las olas y la arena hasta quedar en guijarros translucidos. ¿Saben cuánto tiempo tarde en lograrse esto? 10 años para pulirse y otros 30 para conseguir su forma redondeada.
Hace tiempo leí un relato relacionado con esos cristales, así que lo redactaré grosso modo, no recuerdo todos los detalles.

Un joven decidió ir a un monasterio para conseguir la paz que tanto necesitaba después de haber estado en la guerra. El monasterio estaba en un valle escondido tras unas colinas, había varias torres para meditar y cerca había un río para proporcionar agua al lugar, sin mencionar que el paisaje era bellísimo e inspiraba mucha tranquilidad, había jardines inmensos. Este joven por mucho que pasaba los días pidiendo perdón a los dioses por sus actos y por toda la sangre que derramó durante las batallas no conseguía calma... Un día una mientras paseaba por los jardines escuchó una voz que le llamaba, curioso siguió la voz, hasta que alcanzó a ver una sirena, con labios carnosos y una larga cabellera negra. La sirena le preguntó porqué pasaba los días pidiendo perdón, ella le escuchó con cuidado, desde que había llegado al monasterio lo miraba desde lejos, le llamó mucho la atención que un hombre tan joven estuviese en un lugar así. Pasó el tiempo, los dos se miraban cada día y conversaban, no duró mucho para que la sirena se diera cuenta de que estaba enamorada del joven, hasta que por fin se lo confesó, le confesó su amor, pero no fue correspondida. No porque el sentimiento no fuese reciproco pero es que no había forma de estar juntos. El joven le hizo ver que, él no podía respirar ni vivir bajo el agua y que ella no podía vivir sobre la tierra. La sirena pasó las siguientes semanas haciendo hasta lo imposible por cambiar su opinión e intentado encontrar una forma para que las cosas funcionaran, pero no pudo negar la verdad. No había nada que hacer. Ante lo evidente, se entristeció y no era una tristeza pasajera sino una abismal, no podía dejar de derramar lagrimas, poco a poco, día tras día, sus lagrimas se fueron convirtiendo en pequeñas piedras de color verde y gris. Verde por la esperanza que en algún momento mantuvo y grises por la tristeza de un amor imposible.

lunes, 6 de julio de 2015

Te extraño.

Después de mucho tiempo me he dado cuenta de que todo cambia y se esfuma. Todo es tan frágil y tan falso, que, a veces no queda nada. No queda nada de lo que sentimos, nada de lo que vivimos. Los recuerdos duelen, y no puedo seguir con esto. No puedo pretender que nada me está pasando porque no es así, me siento mal y me siento sola. Quisiera volver el tiempo, todo me recuerda a él, todo me recuerda a su risa y a sus ojos encantadores, sus bellos ojos verdes. Sus cariños, sus abrazos llenos de energía, todo. Extraño las llamadas de cada semana preguntando como me encontraba, como me sentía y, mi respuesta siempre era la misma porque estando él, nada podía hacerme daño, nada ni nadie podía lastimarme. Te extraño, cuando despierto, te extraño cuando estoy a punto de dormir, te extraño todos los días, quisiera que pudieses volver a mi, a nosotras. ¿Por qué no se puede olvidar a alguien como él? Me lo pregunto a diario. En verdad extraño esos días, en verdad lo extraño a él.

viernes, 3 de abril de 2015

Nadie puede ayudar, nadie me puede sanar.

Y, en medio de la madrugada, una voz comenzó a sonar en mi cabeza. Decía lo mismo de siempre, pedía lo mismo de siempre, molestaba con lo mismo de siempre. Nunca le había permitido que me ganara, antes tenía razones para ignorarla; pero ahora ya no tenía nada, me sentía sola. Vociferaba a todo pulmón lo que deseaba, y atenta yo escuchaba, intentando callarla cómo las veces anteriores. Esta vez no pude, esta vez ella ganó. Sentía al deseo de adueñarse de mi cuerpo, la voz pedía ayuda, gritaba que la dejara salir. Me levanté, con la planta de mis pies toqué el frío suelo, y enseguida se conectó con mi alma; frialdad con frialdad amoldaba bien. Todos en casa dormían, aunque... en realidad, no importaba que no lo hicieran, pasaría desapercibida. Caminé hacia el baño, sin dirigirle la mirada a nada, sólo a la puerta de éste. Giré el picaporte y no lo pensé dos veces, me encerré... En silencio, sin preocuparme por lo que seguiría. Abrí con calma mi caja, aquella caja que había olvidado durante tanto tiempo, esa caja que la había guardado en el baúl de mis peores recuerdos, la caja que contenía a mis navajas, a todas. Me miré por última vez en el espejo, ¿cómo lo estaba haciendo? Ni siquiera yo era consciente de lo que sucedía en mi cabeza, automáticamente obedecía a las órdenes de mis deseos, de la voz, de mis sentimientos. La voz, ella era consanguínea a todo lo que había pasado, al huracán que arruinó mi vida. Miré mis muñecas, tan sanas, tan limpias... tan atrayentes hacia las navajas. Eran cómo dos imanes, el filo suplicaba acercarse a mis muñecas, y ellas pedían lo mismo. Ya había pasado mucho tiempo desde la última vez y me dolió volver... Las lágrimas ya rodaban por mis mejillas, descendían como las gotas de la lluvia en un parabrisas, echando carreras a ver quién llegaba primero al suelo; suelo que pronto se convertiría en un color rojo. Sujeté fuertemente a la más filosa, no me inmuté, no lo pensé. Rasgué a mis dos brazos de manera vertical, lo más profundo posible. La sangre se adueñó del sitio como si fuese su casa, sentía cómo la liberación era cada vez más mi amiga. No me arrepentía, siempre pedí ayuda a gritos y sola vivía en mi mundo atroz, sola tuve que conocer a mis peores y más malignos deseos, sola caminé descalza por un camino de fragmentos de un vidrio roto... sola tuve que ayudarme, lástima que no pude salvarme.